sábado, 29 de noviembre de 2008

quiero un hogar

Voy despacito pero me entiendo. Tengo que hacer repetir a todo el mundo lo que me cuentan, el chico del hostel se descojona. Hoy llamé a todos los pisos de la craiglist que me parec'ian decentes, esta tarde visito 5. El caso es que en tres de las llamadas me han respondido en perfecto castellano, así que buscaré algo más porque intuyo que compartiré piso con muchos hispanos y necesito ya hablar ingl'es.

Acaba de reiniciarse mi ordenador con un mensaje de error grave que me deja temblando. Por dios que no sea nada. No quería gastarme más dinero, coño. Vaya caca. No he visto más allá de 5 manzanas a la redonda. Hoy tenía que encontrar un enchufe americano y no ha sido fácil. Al final en una tienda subterránea dentro de un centro comercial. Me he enterado despu'es que es el super Eaton Centre, nada que envidiar a cualquier centro comercial del extrarradio de adrid. La tele del hostel es más ancha que mi cama y más de la mitad de larga, Obama da miedo dentro de ella. Voy a ver ahora la habitación un chico padre de familia.

aduana

Madrid-Philadelphia
Philadelphia-Toronto

Philadelphia tenía una superaduana estadounidense que traspasar. Muchísimas preguntas de negros rechonchos una y otra vez, muchos controles para los que éramos de tránsito. Y muchos formularios, hoja blanca, hoja verde, hoja rosa, de dónde vengo, por qué Toronto, pasaporte por favor. Así que sin tiempo de llamar a nadie de Madrid para decir que estoy bien. Mini avión de US Airways a destino final, vaya caca de autobús volante. Ni los propios amercanos entran en el hueco del asiento. Aduana. Todos pasan sin preguntar menos yo. Me quería ir a dormir ya, me quería ir ya de los aeropuertos. Primer control policial de pasaportes. Me mira el chico muy serio y pone una equis giganta en el formulario blanco que he rellenado con tanto esmero, es un estigma, quiere decir que soy una forastera. Me hacen pasar a una fila que termina en una oficina llena de polis. Veo c'omo se alejan los pasajeros que ven'ian en mi vuelo y pasan por otra cola tan alegremente. A ellos s'i van a recibirles. La segunda chica policía me pide todo tipo de papeles, y comprueba el aspecto de la credit card. Me pregunta por el trabajo, por las maletas, por el hostel. Aperentemente me entiende todo lo que le cuento. Hasta que he enseñado los papeles del seguro ni una mueca que pudiera denotar un sí o no para la entrada al país. Estaba tan cansada que me recostaba en el mostrador. Después un montón de sellos. "It's OK. Enjoy Canada". Suputamadre lo que cuesta llegar.


Bus hasta el metro, van como locos por las autopistas. Camiones morrudos incluidos. El metro es gratis o me he colado por guapa. He preguntado al revisor que me ha llevado hasta el panel para decirme dónde estaba y cómo subir por unas escalerasa mecánicas y no morir con las maletas. Toronto parece la ciudad de Blade Runner, el final de las torres no se ve. Me he enguantado y engorrado y después de sacar una a una las maletas por la boca del metro he vuelto a desnudarme. No hace frío, coño. La entrada del hostel está escondidilla. Hay una tipa maja en la habitación que viene de Tokio, su hermano es director de cine. Tengo protocallos de tirar de las maletas.

Hoy breve que tengo que contestar a la gente de los pisos y no tengo batería ni manera de enchufarme sin una clavija adaptable.