jueves, 8 de enero de 2009

secadoras americanas, váteres europeos

¡He vuelto!

He vuelto al blog que andaba esperándome. Hoy voy a hablar de las bondades de las lavadoras y secadoras americanas y de lo que echo de menos una fregona y un váter español. Las lavadoras autóctonas son como tanques de grandes, se cargan por arriba como deberían ser todas si no tuviéramos ese afán por aprovechar hasta el último centímetro de encimera. Estos tanques sueltan el agua en forma de sábana, a lo niagara, y entran como 12 kilos de ropa. Los programas de lavado con infinitos, así que tienen un salpicadero más grande que el del Airbus. Pero el bendito aparato casero es la secadora. No se tiende la ropa, no hay que esperar horas o días a que se seque, nunca más recoger la ropa corriendo porque llueve o poner el tenderete dentro del salón por si acaso. Y la ropita sale calentita. Lo del váter es curioso. Desde que llegué siempre pensé que estaba más bajo que los de España, pero lo que de verdad echo de menos es lo rápido y fuerte que evacuan, con ese ruido terrible, pero qué bien lo hacen. Aquí son como más vagos, todo lo hacen mucho más lento y no mola nada. Y las fregonas, quiero una fregona que friege, no que restriegue, y encima no hay manera de enjuagarlas decentemente.

Y he vuelto a clase también. Me han tenido secuestrada unos gérmenes de tamaño americano que se han apoderado de mi dejándome maltrecha en la cama. Esto empezó el viernes pasado. Y ha sido un viaje terrible. Mi cuerpo era un dolor. La fiebre no me ha bajado hasta el martes, día en que decidí volver a clase con los japos. Tengo una profesora sustituta nueva india estupenda. Morenita. Es tan maja. Luego he hecho algo infantil, le he contado la historia de los gérmenes que me han tenido atada a la cama torturándome la cabeza y sin dejarme comer. Y sí, estaba intentando dar pena para llamar la atención. Pero la vuelta a casa ha sido un viaje penoso. Cuando he salido del metro estaba mareadísima y King st W se alargaba como si fuera de goma y por mucho que me esforzaba no avanzaba. No llegaba, no llegaba. Pero ya estoy de vuelta. Con la nieve, con los muchos bajo ceros.

sábado, 27 de diciembre de 2008

how to make a snowman, by Lindsay Senese

Sigo alucinando con mis nuevos amigos canadienses. Lo mismo pinchan cual djs y se ponen europeos tikismikis con el vino que te rescatan el coche de la nieve como te construyen un muñeco de nieve. Así que hemos decidido dar unas clases de how to make a snowman para los españolitos que visitan el blog. Para los neófitos en la elaborción de un muñeco de nieve en Canadá: Sigan con atención las instrucciones de la amable señorita hasta el momento en el que empieza a rodar la bola de nieve. Me temo que hay que ser canadiense como ella y tener potencia física para empujar hasta fabricar una bola. Todo esto sin sentir frío en los pies ni en las manos, sin sentir pena por los perros que no tienen abrigo y están viejitos, sin piedad por las españolitas que no comprenden cómo es posible hacer rodar una bola de nieve de ese tamaño.

viernes, 19 de diciembre de 2008

snow storm

Primera tormenta de nieve. Esto fue grabado a la salida del metro canimo a clase. No me ha dado tiempo a cazar una ambulancia que venía derrapando en el cruce y que ha doblado la esquina como Carlos Sainz. Pero el mejor es el del chaval de Vancúver bajando las escaleras del metro. No he parado de hacer fotos. No tenía ni idea de lo que era un invierno.

domingo, 14 de diciembre de 2008

horror vacui

Vista desde la ventana de la toronta habitación de Sheila. Justo abajo aparca Jeremy, y tenemos containers de esos enormes donde acaban cayendo los americanos cuando son explusados de un edificio. Esta ciudad no sabe lo que son los garages así que tiene bastanes problemas de aparcamiento. Es curioso que toda la esté hecho de casitas, es como estar en un pueblo interminable. La cultura de apartamentos acaba de llegar, como quien dice, y aún así están pensados para gente joven, porque se supone que cuando uno se hace mayor quiere una casa con jardín. Los edificios de viviendas se llaman condominium (condo), y aparecen repentinamente por la ciudad. No hay una zona específica. Yo vivo en el centro en un dos plantas y justo en frente se levantan 12 plantas de ladrillo rojo vallecano. Los únicos rascacielos de Toronto están en el centro centro, metro Union más o menos, y crecen con vistas al Ontario Lake. La estupidez de los constructores es un elemento más de la globalización: en Madrid levantan apartamentos frente al barrio del Pilar con el título "El mirador de las Torres KIO". Aquí anuncian los condos como vistas exclusivas de la torre de la CN, o sea, apartamentos con vistas al Pirulí.

Una cosa rara que me sucede paseando es que me dan ganas a mí también de ponerme a levantar casas. La ciudad tiende a crecer en periferia, pero no hacia dentro, aunque esto está cambiando. ¿Por qué echo en falta las grúas desde la ventana? Las tenía en Alcobendas, en Retiro, en Pinos Baja, en Lavapiés. Aquí hay muchísimo espacio desaprovechado en el mismo centro de la ciudad. Muchos solares desolados, con charcos canadienses que son como pistas de patinaje en invierno. Y con lo acostumbrado que tengo este cerebro español a las construcciones, me imagino poniendo pareados con estupendos jardines y niños saliendo de las puertas de las casas. Es curioso esto del horror vacui que me pasa, a ver si me lo curo.

publicidad a la toronta


El que se lleva la palma es de Apple, con los nuevos ipods de colorines que está también en mi calle. No cuelgan una pancarta enorme, no. Utilizan el muro como un lienzo y pintan la publicidad en él. Os pego dos fotos para que lo veáis.

viernes, 12 de diciembre de 2008

publicidad a la toronta


Llevo dos días pensando en la publicidad en la tele. Es que todos los anuncios acaban pareciendo un poco teletienda, son taaaan americanos. Los más creativos son del estilo de Mediamarkt para listos. Pero en la calle es distinto. Aquí le ponen mucho más empeño. Por ejemplo, para anunciar toroterrenos omnipotentes atraviesan una pared con el todoterreno. Y es real, sí, sí. Os pongo la foto para que lo veáis, hay medio coche pegado al muro de un edificio en mi calle, King st W.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

irregular verbs

Me tengo que aprender una lista enorme de verbos irregulares. Son curiosos. La mayoría son monosílabos y pronunciados suenan un poco primitivos. Es como enfrentarse a la parte arcaica del idioma, lo menos evolucionado, vaya, o lo más puramente inglés. Son sólo son un conjunto de sonidos. Bite. Cling. Do. Cut. Eat. Fall. Fly. Get. Hit. Ran. Ring. Put. Chin. Pon. Es como hablar en cromagnonish. No me había parado a pensar en que estoy aprendiendo un idioma de onomatopeyas: flip flap, shut, swim, sting, clock, hasta para decir "weird" se arruga un poco la nariz. Tengamos en cuenta, además, que decir “you” implica uno o implica mogollones. Aunque en esta parte del mundo no hablaban inglés hasta hace dos días de historia, con la lista de irregular verbs es fácil imaginarse en un territorio con las condiciones climáticas de estas latitudes cazando mamuts y hablando con el jefe de la tribu: me, feel, cold, need, eat. Vamos, que ligar en cromagnonish sería fácil, sólo tres sílabas: you, nice, girl. Hasta follar es monosílabo. Si no fuera por la herencia francesa, ¿esta gente qué hablaría?