domingo, 14 de diciembre de 2008

horror vacui

Vista desde la ventana de la toronta habitación de Sheila. Justo abajo aparca Jeremy, y tenemos containers de esos enormes donde acaban cayendo los americanos cuando son explusados de un edificio. Esta ciudad no sabe lo que son los garages así que tiene bastanes problemas de aparcamiento. Es curioso que toda la esté hecho de casitas, es como estar en un pueblo interminable. La cultura de apartamentos acaba de llegar, como quien dice, y aún así están pensados para gente joven, porque se supone que cuando uno se hace mayor quiere una casa con jardín. Los edificios de viviendas se llaman condominium (condo), y aparecen repentinamente por la ciudad. No hay una zona específica. Yo vivo en el centro en un dos plantas y justo en frente se levantan 12 plantas de ladrillo rojo vallecano. Los únicos rascacielos de Toronto están en el centro centro, metro Union más o menos, y crecen con vistas al Ontario Lake. La estupidez de los constructores es un elemento más de la globalización: en Madrid levantan apartamentos frente al barrio del Pilar con el título "El mirador de las Torres KIO". Aquí anuncian los condos como vistas exclusivas de la torre de la CN, o sea, apartamentos con vistas al Pirulí.

Una cosa rara que me sucede paseando es que me dan ganas a mí también de ponerme a levantar casas. La ciudad tiende a crecer en periferia, pero no hacia dentro, aunque esto está cambiando. ¿Por qué echo en falta las grúas desde la ventana? Las tenía en Alcobendas, en Retiro, en Pinos Baja, en Lavapiés. Aquí hay muchísimo espacio desaprovechado en el mismo centro de la ciudad. Muchos solares desolados, con charcos canadienses que son como pistas de patinaje en invierno. Y con lo acostumbrado que tengo este cerebro español a las construcciones, me imagino poniendo pareados con estupendos jardines y niños saliendo de las puertas de las casas. Es curioso esto del horror vacui que me pasa, a ver si me lo curo.

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