Hay ardillas saltando entre cable y cable de la luz, de aspecto un poco fiero porque te observan y se acercan a saltos y acojona un poco. Mi cabeza se cansa con una facilidad pasmosa, esto de estar traduciendo constantemente es agotador, no veo el momento de dominar tanto el idioma como para pensar en ingles.
Los supermercados venden european delicatessen poco deliciosas a la vista, pero la comida en general tiene muy buena pinta. No sale mucho el sol, pero esto ya lo viví en la pequeña Bélgica. Han cambiado las cosas desde hace pocos días. Prefería comunicarme por mail porque por teléfono me enteraba de la mitad, ahora no me da la gana de escribir inglés porque sé que está todo escrito como el culo. Por lo menos al teléfono puedo parecer maja y da la sensación de que entiendo mucho porque, como soy yo la que habla y hago las pertinentes preguntas, los torontos sólo contestan amablemente y me dicen se me entiende muy bien. ¡Ja!
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