Madrid-Philadelphia
Philadelphia-Toronto
Philadelphia tenía una superaduana estadounidense que traspasar. Muchísimas preguntas de negros rechonchos una y otra vez, muchos controles para los que éramos de tránsito. Y muchos formularios, hoja blanca, hoja verde, hoja rosa, de dónde vengo, por qué Toronto, pasaporte por favor. Así que sin tiempo de llamar a nadie de Madrid para decir que estoy bien. Mini avión de US Airways a destino final, vaya caca de autobús volante. Ni los propios amercanos entran en el hueco del asiento. Aduana. Todos pasan sin preguntar menos yo. Me quería ir a dormir ya, me quería ir ya de los aeropuertos. Primer control policial de pasaportes. Me mira el chico muy serio y pone una equis giganta en el formulario blanco que he rellenado con tanto esmero, es un estigma, quiere decir que soy una forastera. Me hacen pasar a una fila que termina en una oficina llena de polis. Veo c'omo se alejan los pasajeros que ven'ian en mi vuelo y pasan por otra cola tan alegremente. A ellos s'i van a recibirles. La segunda chica policía me pide todo tipo de papeles, y comprueba el aspecto de la credit card. Me pregunta por el trabajo, por las maletas, por el hostel. Aperentemente me entiende todo lo que le cuento. Hasta que he enseñado los papeles del seguro ni una mueca que pudiera denotar un sí o no para la entrada al país. Estaba tan cansada que me recostaba en el mostrador. Después un montón de sellos. "It's OK. Enjoy Canada". Suputamadre lo que cuesta llegar.
Bus hasta el metro, van como locos por las autopistas. Camiones morrudos incluidos. El metro es gratis o me he colado por guapa. He preguntado al revisor que me ha llevado hasta el panel para decirme dónde estaba y cómo subir por unas escalerasa mecánicas y no morir con las maletas. Toronto parece la ciudad de Blade Runner, el final de las torres no se ve. Me he enguantado y engorrado y después de sacar una a una las maletas por la boca del metro he vuelto a desnudarme. No hace frío, coño. La entrada del hostel está escondidilla. Hay una tipa maja en la habitación que viene de Tokio, su hermano es director de cine. Tengo protocallos de tirar de las maletas.
Hoy breve que tengo que contestar a la gente de los pisos y no tengo batería ni manera de enchufarme sin una clavija adaptable.
Philadelphia-Toronto
Philadelphia tenía una superaduana estadounidense que traspasar. Muchísimas preguntas de negros rechonchos una y otra vez, muchos controles para los que éramos de tránsito. Y muchos formularios, hoja blanca, hoja verde, hoja rosa, de dónde vengo, por qué Toronto, pasaporte por favor. Así que sin tiempo de llamar a nadie de Madrid para decir que estoy bien. Mini avión de US Airways a destino final, vaya caca de autobús volante. Ni los propios amercanos entran en el hueco del asiento. Aduana. Todos pasan sin preguntar menos yo. Me quería ir a dormir ya, me quería ir ya de los aeropuertos. Primer control policial de pasaportes. Me mira el chico muy serio y pone una equis giganta en el formulario blanco que he rellenado con tanto esmero, es un estigma, quiere decir que soy una forastera. Me hacen pasar a una fila que termina en una oficina llena de polis. Veo c'omo se alejan los pasajeros que ven'ian en mi vuelo y pasan por otra cola tan alegremente. A ellos s'i van a recibirles. La segunda chica policía me pide todo tipo de papeles, y comprueba el aspecto de la credit card. Me pregunta por el trabajo, por las maletas, por el hostel. Aperentemente me entiende todo lo que le cuento. Hasta que he enseñado los papeles del seguro ni una mueca que pudiera denotar un sí o no para la entrada al país. Estaba tan cansada que me recostaba en el mostrador. Después un montón de sellos. "It's OK. Enjoy Canada". Suputamadre lo que cuesta llegar.
Bus hasta el metro, van como locos por las autopistas. Camiones morrudos incluidos. El metro es gratis o me he colado por guapa. He preguntado al revisor que me ha llevado hasta el panel para decirme dónde estaba y cómo subir por unas escalerasa mecánicas y no morir con las maletas. Toronto parece la ciudad de Blade Runner, el final de las torres no se ve. Me he enguantado y engorrado y después de sacar una a una las maletas por la boca del metro he vuelto a desnudarme. No hace frío, coño. La entrada del hostel está escondidilla. Hay una tipa maja en la habitación que viene de Tokio, su hermano es director de cine. Tengo protocallos de tirar de las maletas.
Hoy breve que tengo que contestar a la gente de los pisos y no tengo batería ni manera de enchufarme sin una clavija adaptable.
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